ARTICULOS
Luis Enrique Alvizuri : ANDINIA, LA RESURGENCIA
DE LAS NACIONES ANDINAS. Instituto de Investigación
para la Paz, Cultura e Integración  de América Latina  
 leer

Reseña Andinia, la resurgencia de las naciones andinas
Luis Enrique Alvizurin Síntesis de la obra   
leer

LA AGONIA DE FAUSTO IMPACTO CULTURAL DE
LA GLOBALIZACIÓN
Gustavo Flores Quelopana  
 leer

FUNDADOR DEL PARTIDO SOCIALISTA
En memoria de Luciano Castillo.
Por Augusto Ruiz Zevallos   
 leer

Noam Chomsky : CONFERENCIA  "514 años después:
La conquista tambalea"   
leer

NACIONALIDAD  Por  Manuel Góngora Prado  

¿NUNCA MAS UN EVO MORALES?  LAS MENTALIDADES
HUMANAS  Y LOS PARADIGMAS DE LA FILOSOFÍA
Gustavo Flores Quelopana Miembro de la Sociedad Peruana de
Filosofía  

HEGEL E O DIREITO: MODELO DE JUSTIÇA HEGELIANO
Agemir Bavaresco    Sérgio B. Christino    Hegemonía e identidad
en los límites del discurso* Sebastián Barboza  (UBA/Ciudad
Política, Argentina)  

Web de Recursos sobre Jose Carlos Mariategui SIMPOSIO
INTERNACIONAL ‘80 AÑOS DE AMAUTA’  

El discurso y la Promesa Por Luis Enrique Alvizuri La Promesa
como factor civilizatorio   leer  

FILOSOFÍA MITOCRÁTICA Y FILOSOFÍA LOGOCRÁTICA  
leer (Conferencia leída el martes 15 de Agosto del 2006 en el
Centro Cultural España_Lima –Perú)   

Gustavo Flores Quelopana  Poema a Libano :  "A Tiro"  por  GFQ  
* Poema: "Soneto a Libano" Por Gustavo Flores Quelopana
(Peru)  * Poemas de Elina Inés Giunta (Argentina)  

* En defensa del patrimonio andino, por Danilo Sanchez L.

*  BIODIVERSIDAD ACTUAL Y FOSIL, Elementos para una
interpretación dinámica. Por Daniel Melendi, Laura Scafati y
Wolfgang Volkheimer  

* Rodolfo Walsh, argentino, escitor, militante. Por Eleaonora
Bertranou, Mendoza, Argentina  

* Sujetos, discursos y memoria historica en America Latina. Por
Dante Ramaglia, Gloria Hintze, Florencia Ferreira, editores. Centro
de estuios Transandinos y Latinoamericanos , Univ Nacional de
Cuyo, Mendoza.

* En torno al juicio que, acerca de la religión, puede hacer la
filosofía   Por Luis Enrique Alvizuri  

* Pilares de la Reforma Educativa Por Crescencio Chamani.  *
Romero Huamani, Ruth. Democracia y Tolerancia. Por Gustavo
Flores Q  

*Rivera, Víctor Samuel. La demencia de la modernidad y otros
ensayos posmodernos. Por Gustavo Flores Q

*  LA DIALÉCTICA DEL FEMINISMO
CONTEMPORÁNE
OGustavo Flores Quelopana
Sociedad  Peruana de filosofía

*  Libro: POSTULADOS CRONICAS y  ENSAYOS ATEOS de
Jose Maurtua.
 leer

*  Libro: VENAS ARDIENTES Alejandro Enciso Altamirano. leer
"Globalisation and Blair’s philosophers" ("Globalización
y los filósofos detrás de Blair")  
Paul Goulder

*  La globalización y la cultura
Claudio chipana G.  y Gloria Jaliff      leer

*  El rol de la mujer en la edad de la globalización y de la Exclusión;
una definición cultural que necesita ser pensada
. Gloria Jaliff

* Algunas reflexiones sobre la identidad individual
frente a las tendencias globalizantes
Por Claudio
Chipana G

* Algunas aproximaciones a la globalización. Por
Claudio Chipana G.

* Un análisis de los efectos de Globalización que
incluye la cultura y la exclusión.
Por Gloria Jaliff

*
Globalización  y Exclusión. Por Gloria Jaliff

*
Una relación de efecto: Globalización e identidad.  Por
Gloria Jaliff

*  "Fenomenología  crítica del voto popular  peruano"  
Por Eusebio Rodríguez Sánchez (Univ San marcos)
 leer

*  La verdadera deuda externa
Exposición del Cacique Guaicaipuro Cuatémoc  ante la
reunión de jefes de Estado de la Comunidad Europea   
"
QUIEN LE DEBE A QUIEN"

*  Gustavo Flores Quelopana: LA POBREZA SEPULTURERO DEL
NEOLIBERALISMO

*  Crescencio Chamani Mareño: MATICES DEL
PENSAMIENTO UNICO EN LA REFORMA EDUCATIVA
BOLIVIANA   
LEER

*  Open veins: Life, politics and friendships in Bolivia, by Nick
Buxton   
web link
La globalización y la cultura en el momento
actual, ¿alternativas?
Claudio Chipana

El énfasis puesto en la comprensión del fenómeno
globalizador  en los
aspectos económicos y comerciales no debe  hacernos
perder de vista la
enorme importancia de los procesos culturales  que los
acompañan. Pero
la cultura nos es un mero complemento, el peso que ella
tiene en la
sociedad y en las tendencias actuales de una
intesificación  de las
distintas naciones, colectividades e individuos, influye y
define de modo
determinante el conjunto de las otras relaciones. Se ha
hablado de
interconectividad, desterritorialización, hibridización de
las culturales. No
obstante, la cultura puede transformarse en un medio
para consolidar
posiciones globales de determinados intereses por
medio del control y el
poder especialmente cuando se habla de
transnacionalización de la
cultura o incluso de imperialismo cultural.  Uno de los
temas que más se ha
replanteado en los tiempos actuales a la luz de estos
procesos globales
es el de la identidad nacional o cultural, a los que casi
ninguna
colectividad se sustrae.  Por otro lado las diversas
manifestaciones
culturales pueden tener un mayor rol que otros en la
definición de las
identidades grupales, nacionales y étnicas. Tal cosa
ocurre con el
factor religioso. La publicación de una caricatura de
Mahoma en Dinamarca  
ha causado consternación y actos de violencia en el
mundo musulmán.
Muchos han visto estos hechos como una reacción a la
hubris, a la  ofensiva
global, a actitudes intolerantes  desde Occidente que ha
provocado el
surgimiento de ciertos movimientos fundamentalistas.
Frente a tal situación corresponde hacer un ejercicio de
reflexión
que contemple las grandes tradiciones de tolerancia, una
interculturalidad que se base en al respeto de la
diferencia, teniendo como punto de
partida la consideración del Otro. Por cierto ello pasa por
replantearse
un orden internacional más equilibrado fundado en
normas éticas, y
sobre todo en el cuestionamiento de una globalización
excluyente como es en
gran medida la presente.
Londres 24/2/06

Un análisis de los efectos de Globalización que incluye
la cultura y
la exclusión.

En el mundo en que vivimos, la globalización se nos ha
convertido en
una más de las realidades capitalistas y cotidianas que
nuestra
conciencia acepta y no cuestiona. La ha aceptado por
conveniencia, por
necesidad y por imposición. ¿Para que negarlo? A todos
nos causa alivio que
las cosas se hayan masificado y que sean tan simples
como la nada.
Pensemos en la cultura que nos representa, transmitida
y accesible gracias a
la globalización de los medios. Pensemos en la cultura
del menor
esfuerzo que se nos muestra como un bienestar
inevitable. ¿Cómo comprender,
reconocer y llegar a tener conciencia que con esta clase
de cultura,
hemos perdido la posibilidad de desarrollar nuestra
propia esencia?
Esencia es para el filósofo lo que hace que la persona
sea el que es. Y lo
que hace que la persona sea, es el acto que realiza en
virtud de su
esencia. Por lo tanto el hombre, en esta cultura global y
despersonalizada,
se excluye de ser sí mismo y elude también,  la
responsabilidad de la
producción de su propia y legítima cultura. “El proceso
globalizador
en su dimensión económica, política y comunicacional
es el
desenvolvimiento objetivo de la historia; aceptarlo o
negarlo no se trata de un
asunto “moral”. La cuestión es encontrar estrategias,
desde perspectivas
regionales novedosas, que sean capaces de frenar el
aumento de la  
exclusión social y que sigan garantizando la diversidad
cultural".

Gloria Jaliff
Londres, 24/2/06


Algunas reflexiones sobre la identidad
individual frente a las tendencias
globalizantes

Por Claudio Chipana G.

En esta ocasión nos hemos de abocar a la reflexión
sobre el tema de la identidad individual a la luz del
fenómeno llamado globalización. Si bien éste término es
ampliamente usado, sin embargo, muchas veces ello
ocurre sin mayor acuerdo en relación a un significado
unívoco. La razón es que  depende de la posición del
análisis y sobre todo porque a nadie escapa los
profundos desniveles sociales que se tienden a
ahondarse , y debido también a una crisis de la identidad
producto de las tendencias globalizantes.  Nos
preguntamos si se puede hablar de una identidad
‘global’ , ¿hay algo así como una ‘sociedad global’? ¿Se
tiende a una sociedad homogénea? ¿Qué ocurre con la
identidad del individuo?. Refirámonos, por ejemplo, al
caso del migrante, un signo definitorio de los tiempos
actuales  en los aspectos  social y cultural, aportando
nuevos elementos a una crítica de la identidad. El
migrante es tomado muchas veces como el ‘otro’, unas
veces invisible, otras  visible, como sucede con los
inmigrantes ‘ilegales’  o refugiados en las metrópolis del
centro desarrollado. Por otra parte, contrariamente a un
cumplimiento  de las promesas de la globalización
asistimos a un reforzamiento de las fronteras físicas y
mentales. Nuevas murallas se construyen a la par de
una celebración poco justificada de los logros de una
intensificación de las comunicaciones y un flujo
ascendente de las nuevas tecnologías.
Lo cierto es que una vez que las barreras  y controles
físicos son sobrepasados  son las barreras mentales  
las que mayor resistencia ofrecen en nombre de una
identidad dudosamente entendida.  Lo cierto es que  se
deben constatar por lo menos  dos tendencias que
coexisten y moldean las relaciones interpersonales: la
homogenización o estandarización y la diferencia o  
heterogeneidad. Por consiguiente hablar de una
identidad única e incambiable resulta impensable. No en
vano ha prosperado  la tesis, fuertemente sostenida
recientemente,  de una identidad contingente y afectada
por la interrelación de diversas etnias, minorías, y
confluencia de códigos culturales diversos.
La nación, por otro lado, interpela al individuo, según  las
circunstancias, exigiéndole una identificación con el
discurso dominante.  En el caso del migrante, éste debe   
adecuar sus valores y patrones culturales a la nueva
realidad. La sociedad receptora por su parte entra en una
crisis de identidad, enarbolando argumentos de una
supuesta ruptura de la linealidad  de la identidad y
tradición nacional,  llegando incluso hasta actitudes de
rechazo  y sentimientos xenofóbicos. No es gratuito por
ello que  afirmar que, paradójicamente, contradiciendo la
propia prédica liberal y de la  globalización , las
sociedades receptoras tienden a encasillarse en
posturas particularistas.
Si bien se puede aceptar  que de una u otra forma  
observamos una crisis de la identidad tanto en el centro
como en la periferia ,y por consiguiente , que resulta
inevitable un  ahondamiento de la crisis de la identidad
individual y colectiva en un mundo cada vez más
cambiante y vulnerable a los influjos globalizantes,
también es ostensible notar   las tendencias  a nivel
colectivo y personal, por el  mantenimiento  y afirmación
de la propia identidad, por  los riesgos creados por la
misma globalización . Este es el juego entre lo global y lo
local. Pese a que es posible hablar , no sin algo de
consistencia, de una suerte de  ‘glocalización’ para
reflejar la difuminación de  las identidades
‘esencialistas’, aquellas que se piensan como
inamovibles y tradicionales,   sin embargo , no se puede
negar la necesidad de una defensa de la identidad
étnica, racial o religiosa  como resultado de una
negación del otro, del marginal, del oprimido hoy llamado
subalterno.  Asi se explican los fundamentalismos, que
dicho sea de paso no es privativo únicamente de las
sociedades  no occidentales como pretenden los
inventores del ‘clash’ de las civilizaciones.
Consideramos que es sólo a partir de estos parámetros
que podemos ensayar una  comprensión  del individuo  
contemporáneo. Concluimos que el reto del individuo en
un mundo globalizante y de predominancia de las leyes
del mercado del capitalismo ‘reciente’ y la
homogenización  transnacional, consiste en que,  
reconociendo los aspectos contingentes  de la identidad ,
resulta vital la consideración y defensa de la  totalidad del
individuo  frente a las amenazas de la estandarización
transnacional, aceptando al mismo tiempo, la necesidad
ontológica de una solidaridad universal.

Londres 27 enero 2006
claudiochipana@yahoo.com


Una relación de efecto: Globalización e
identidad
Por Gloria Jaliff

¿Cómo podemos definir los términos globalización e
identidad sin mencionar su implicación como conceptos
relacionados?  Obviamente, la globalización en una
comunidad es un proceso integral y la identidad es por lo
tanto, su cualidad diferencial. Llamamos identidad a todo
lo que nos identifica; es el yo enfrentado que va
diferenciándose del “otro”. Por ende, llamamos identidad
colectiva, a aquel estado de conciencia implícitamente
compartida de “unos individuos que reconocen y
expresan su pertenencia a una comunidad que los
acoge".

¿Cómo hacer posible que la VIDA en un espacio mundial
globalizado y de diferentes identidades, pueda
desarrollarse y respetarse sin exterminio ni exclusión?
¿Cómo hacer que lo propio de cada uno nos distinga,
nos identifique y nos mantenga en el sistema?

Si viviéramos en espacios condicionados al desarrollo
de nuestras capacidades, nuestra  identidad que es
aquella que nos diferencia y nos hace ser el que
verdaderamente somos, sería el aporte humano tangible
del progreso. La identidad nos distinguiría y asumiría el
poder de encauzar nuestra energía humana en un orden
social determinado. Este orden conllevaría a la
adaptación dinámica de nuestras necesidades así como
también, establecería los valores como la justicia y la
igualdad. Pero asombrosamente realidades impuestas
como el capitalismo globalizante, reprimen y anulan
nuestras capacidades; el mundo globalizado por el
despliegue económico del liberalismo, ha trasformado la
conciencia y ha cohibido nuestras potencialidades. El
capitalismo globalizador … “desde que se instala, es
capaz de construir y/o reconstruir “cielos nuevos y tierras
nuevas”, espacios de esperanza y nuevas dimensiones
de cambios individuales y sociales. El espacio y las
concepciones, ideologías y percepciones a él asociadas,
hacen que el mundo cambie y que  nazca una nueva
propuesta; un nuevo orden y una nueva identidad global
que nos identifica y  que nos aleja de nuestras propias
identidades o  realidades.
¿Cómo salir pues de la sensación de impotencia que
genera en este sentido, el mundo globalizado y
capitalista?

A tal realidad de efecto entre globalización, capitalismo e
identidad, es necesario convocar una conciencia superior
que arriesgue una nueva transvaloración y que proponga
un nuevo giro histórico, político y social.

Londres 27 enero 2006
gloriajaliff@hotmail.com


El rol de la mujer en la edad de la
globalización y de la Exclusión; una
definición cultural que necesita ser pensada.

Gloria Jaliff
No hay dudas que el rol de la mujer siempre ha sido
impuesto; definido por la cultura o por la religión.
Necesitaríamos saber cuál es el verdadero, si es el que
parte de los instintos o es el que se nos impone
en la sociedad de la que somos parte.

Un análisis de la historia de la humanidad, nos indica
que las mujeres siempre hemos pertenecido a un
engranaje que forma parte de un todo ya establecido. Por
supuesto que en este sistema, nadie puede
cuestionar lo que ya está determinado. Que la mujer  
deba cumplir con su rol de madre, esposa, ama de
casa, hermana, hija y profesional... ¿Quién lo duda? Lo
que no se incluye y no está totalmente claro
todavía, es si cada mujer puede disponer de su propia
voluntad y por lo tanto sea ella misma, la que  
pueda determinar su conducta o su rol en la sociedad.
Aunque hemos visto en la historia a muchas
mujeres sublevadas y realizando su propia esencia, hay
muchas otras reprimidas por ideas o por  
dictámenes. Generalmente, dependen de un rol poco
genuino siempre manipulado por las circunstancias
religiosas o culturales. En Mujeres y globalización de
Lucía Gómez, Amparo Bonilla y Francisco Jódar de
la Universidad de Valencia, se afirma que “los proyectos
globalizadores de acuerdo con el modelo
neoliberal han conformado una estructura social y
económica altamente jerarquizada y excluyente. Este
nuevo escenario, ha originado un impacto profundo,
aunque contradictorio, en la vida de las mujeres y en
las posibilidades de responder a la dominación
masculina, tanto en el centro como en la periferia del
sistema capitalista mundial. Por un lado, la globalización
ahonda en las desigualdades, no sólo las
sociales o económicas sino las provocadas por razón de
sexo. Por otro, se han transformado o
metamorfoseado determinadas formas de dominación
masculina. Así, podemos señalar que el feminismo
contemporáneo se enfrenta al reto de construir
instrumentos teóricos que, señalando la forma que
adopta
el patriarcado en su versión neoliberal y globalizada,
permitan una crítica del lugar asignado a la mujer en
la lógica económica, cultural y simbólica de la
globalización. Este desafío no significa que el feminismo
académico deba atender u “ocuparse” de la situación de
las “otras mujeres” no occidentales, sino
abandonar modelos absolutos y atemporales de
intelección y formas permanentes de entender la acción
política a partir de un sistema inmutable de coordenadas.
No se trata tampoco de unir voces múltiples
proponiendo un feminismo inclusivo que mantiene el
modelo centro/periferia en el que las mujeres de
color o las mujeres del tercer mundo constituyen la
periferia. El feminismo contemporáneo debe adoptar
esquemas de pensamiento que cuestione el sesgo
etnocéntrico del carácter universal del sujeto-mujer así
como una noción transhistórica de patriarcado”.

En suma, esto significa que no existe otro camino, para
afirmarnos en nosotras mismas y cumplir con
nuestro verdadero rol de mujer en la edad de la
globalización y exclusión, que la denuncia al violador o
represor de nuestros derechos trascendentales y
humanos. Aunque esta tarea sea difícil de sostener, por
la  idiosincrasia de la otra parte que siempre negará su
participación negativa y represora de la libertad,  es la
única vía intelectual posible que destacará el rol propio y
más genuino de la mujer. De este modo
también, siendo nosotras mismas las que
determinemos nuestra voluntad de poder, podremos
desprendernos de aquellas estructuras sociales y
económicas altamente jerarquizadas y excluyentes.

Gloria Jaliff
Londres marzo 2006


es la única vía intelectual posible que destacará el rol
propio y más genuino de la mujer. De este modo
también, siendo nosotras mismas las que
determinemos nuestra voluntad de poder, podremos
desprendernos de aquellas estructuras sociales y
económicas altamente jerarquizadas y excluyentes.

Gloria Jaliff
Londres marzo 2006
Globalización  y Exclusión
Por Gloria Jaliff

El término globalización nos sugiere la acción de difusión y
concreción de ideas o proyectos; un globo que se sopla, con
aire y energía para que se mantenga erguido y sostenido. De
este modo, la globalización a nivel social o cultural resulta de la
acción voluntaria de varios individuos que soplan y dan energía
y sostén. Es necesario entonces de la disposición de algunos
o de muchos para llegar a su plena realización. En
consecuencia, la globalización sería una parte de un proceso
en el cual todos los seres humanos formamos parte y  por el
cual todos nos sentimos atraídos.

Muchos pensadores hablan hoy de este fenómeno y lo
expresan de diferentes maneras. David Harvey en Spaces of
Hope,( Harvey, David, Spaces of Hope, (Edinburgh: Edinburgh
University Press 22 George Square,2000) dice que la
globalización  puede ser vista como un proceso, una condición
epocal o como una específica variedad de un proyecto político.
Aunque no descalifica ninguna de las definiciones, Harvey
sostiene que la que más se ajusta a la idea de modernidad es
la de proceso, el cual nos hace pensar en primera instancia, en
cómo la globalización ha ocurrido o en cómo está ocurriendo.
Concluye diciendo que la globalización es tan vieja, como el
descubrimiento de América y que coincide además, con la idea
expansionista del capitalismo. Tras la Primera Revolución
Industrial Europea, parece haber comenzado importantes
cambios en la estructura social de tal magnitud, que
trastocaron a gran velocidad el mundo que conocemos desde
el Siglo XVIII hasta el joven siglo XXI. Tales cambios se han
escenificado siempre en una historia cuyo tiempo y espacio
muta en un proceso que en El Capital de Marx, se define como
“el proceso de circulación del capital” (Marx, 1867).

No caben dudas hoy que el capitalismo es el orden mundial
que manipula las ideas y que nos ha seducido a todos con su
organización y su encanto. Esta convicción nos envuelve en el
globo inflado de la in- diferenciación donde nadie debe ni
puede diferenciarse del otro. Todos pertenecemos al mismo
sistema capitalista de la globalización y exclusión. ¿No existe
entonces una mejor interpretación de uno mismo que una cosa
globalizada y puesta al servicio del otro, y a la vez, una cosa
excluida de ser sí misma? En el capitalismo en realidad, la
actividad económica, el éxito y las ganancias se vuelven fines
en sí mismo y por lo tanto, el destino del hombre se transforma
en el de contribuir al crecimiento del sistema económico y a la
acumulación de capital. El hombre se convierte en un
engranaje de la vasta máquina económica, un engranaje
importante si posee mucho capital, insignificante si carece de
él, pero en todos los casos continúa siendo un engranaje
destinado a servir propósitos que le son exteriores. Frente al
coloso del capitalismo y de la globalización, el mismo hombre,
debilitado e impotente de ser él mismo, se excluye “de llegar a
ser el que debe ser y se planta en la cosa que le dejan ser”. Así
también pueblos enteros son realidades excluidas y no afines
con sus idiosincrasias o tradiciones. Estos pueblos prescinden
de ser si mismos y en vez de formar naciones dignas de
libertades, son cada vez más el resultado de la subordinación y
el desamparo.



Algunas aproximaciones a la globalización
Por Claudio Chipana G

Lo que hoy se ha dado por llamar  la globalización es
generalmente entendido como un fenómeno inclusivo, en tanto  
que ‘globalizar’ significaría primariamente incluir. Sin embargo,
no obstante que es observable la profundización de algunas de
sus facetas que justificarían hablar de una globalización,  como
son  la intensificación de las relaciones internacionales, un  
mayor flujo de capitales, un incremento de las redes
comunicativas y  la experiencia colectiva de cambios climáticos,
entre otros,  el proceso  y el discurso de la globalización  no han
podido evitar  un discurso y hasta un movimiento de carácter
opuesto, el de la antiglobalización. Una razón de ello es que la
globalización  ha generado y genera simultáneamente
dinámicas de inclusión y de exclusión. El hecho es que es un
proceso que viene a funcionar en un mundo marcado
profundamente por la desigualdad social y  económica y que no
es observable una reversión significativa de este norte. Ya
algunos autores han mostrado que lo que más se globaliza es
el mundo desarrollado, y con más lentitud o casi nulo progreso
los países pobres o periféricos. Datos recientes muestran que
el avance vertiginoso del internet  no dejará de avanzar a escala
global en las décadas  venideras, pero sus avances se darán a
un ritmo cada vez más pausado. En el marco de la teorización
en torno a la globalización podemos distinguir a diversos
autores, a sus defensores y sus detractores o los que optan
por una problematización de la globalización sin negar su
presencia. Están aquellos, siguiendo la tipificación hecha por
Held, McGrew y otros (Global Transformations, Polity, 2000), los
‘globalistas’ o ‘hiperglobalistas’,  que sostienen que
marchamos a una auténtica experiencia de un mundo
unificado, interconectado y que incluso ello ya es una realidad.
Dentro de este grupo  están los que estiman que esta
unificación antes que  homogénea  se trata de una
globalización hegemonizada por algunas potencias, incluso por
una sola potencia. También están los ‘escépticos’ , como por
ejemplo, Hirst y Thompson, que ponen en tela de juicio la
globalización, es decir, no hay cambios novedosos o
fundamentales que ameriten hablar de tal fenómeno en  el
sentido de una transformación ‘globallizada’ del mundo.
Finalmente están los ‘transformacionalistas’, una suerte de
liberales moderados, que admiten cambios importantes de
carácter global pero que ello no nos lleva  hablar de un
escenario esencialmente diferente y menos aún que la
integración signifique que incluya a todos por igual.
Si bien son innegables los cambios operados particularmente
en las últimas décadas en los planos comercial, tecnológico,
financiero, hay que hacer notar que entre los rasgos más
saltantes están el rol de las multinacionales (MNC),  y el hecho
de las profundas desigualdades entre las naciones ricas y
pobres. Es dudoso cifrar demasiadas expectativas en el papel
de las transnacionales si constatamos  el enorme poder que
tienen para burlar la capacidad de las naciones para poder
controlarlos. La globalización tampoco ha significado mucho
para atenuar el daño constante a la naturaleza por parte de las
naciones industrializadas,  como tampoco para crear  
relaciones democráticas entre las naciones o garantizar una
gobernanza de carácter mundial que garantice soluciones
democráticas para las naciones en conflicto, que incluya a las
pueblos indígenas y a los pueblos no occidentales.
No es gratuito en consecuencia la proliferación de múltiples
voces contra la globalización en lo que tiene de excluyente.
Cabe preguntarse si la globalización puede adoptar un signo
distinto, más inclusivo e igualitario, para lo cual habría que
introducir cambios profundos en la relaciones internacionales,
creando marcos institucionales para abordar los problemas
mundiales y regionales, desde conflictos locales hasta
problemas globales como el medio ambiente; o es que ese
proceso se dará en las condiciones actuales y que sólo se
trataría de  profundizar las tendencias en curso.
¿Cómo replantearnos la globalización  en términos más
inclusivos?

Londres,  6 -1-06
ENCUENTROS  Filosofía y cultura desde Latinoamérica

LATIN AMERICAN PHILOSOPHY AND CULTURE                                Londres - UK